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31.8.10

Un celíaco en Islandia

Desde hace años teníamos el proyecto de viajar a Islandia, pero por distintos motivos -entre otros nuestro problema con la alimentación- lo íbamos aplazando. Finalmente ha sido este verano cuando lo hemos llevado a cabo.
Islandia es un país maravilloso, de fuego y de hielo, grandes contrastes y enormes espacios deshabitados. Son cuatro gatos, unos 320.000 habitantes, de los cuales la mayoría vive en la capital y sus alrededores. La segunda ciudad y capital del norte, Akureyri, ronda los 16.000 habitantes. Con tan poca población es de suponer que los celíacos islandeses sean necesariamente escasos: hemos leído en algún sitio que hay diagnosticados unos treinta (¡!).
En la red no hemos encontrado webs de asociaciones islandesas de celíacos, sino tan solo una dirección electrónica, a la que escribimos sin obtener respuesta. Muy pocas páginas trataban de experiencias de celíacos en aquel país y la información obtenida se centraba prácticamente en restaurantes y tiendas de Reykjavik. Aun así, estábamos dispuestos a llevar a cabo nuestra ilusión de visitar la vieja nación vikinga. Nuestro viaje consistió en un par de días en la capital y casi dos semanas recorriendo la isla en coche. Nos hemos quedado en cabañas siempre que hemos podido. Son magníficas casas de verano situadas normalmente junto a granjas pero totalmente independientes, con cocinas equipadas perfectamente, por lo que cocinábamos en ellas. Es conveniente reservarlas con tiempo, ya que la oferta, aunque amplia, es limitada y no podemos compararla ni de lejos con la existente en otros países. Lo normal era hacer la cena y el desayuno en casa y llevar algo preparado para comer en ruta al día siguiente, siendo sin duda la mejor manera de organizarse un celíaco.
En algunos casos no nos fue posible este tipo de alojamiento, pero solucionamos el problema llevando comida preparada el día antes. En un par de
gistihusið (Guest house) comimos en el comedor/restaurante y fuimos tratados muy correctamente. Los desayunos en estas casas de huéspedes eran tipo bufet, lo que no nos tranquilizaba en absoluto, y solamente tomábamos leche y fruta. En Reykjavik nos alojábamos en el hotel Saga Radisson Blue, que ofrecía muy buenos desayunos, de los que aprovechábamos fruta, huevos, leche y zumos; nos ofrecieron pan sin gluten, pero no nos fiamos, ya que nos lo trajeron de la cocina sin envolver y tenía exactamente aspecto de pan de centeno, tan habitual en muchas partes de Europa. En caso de duda, ya se sabe, mejor no consumirlo.
Como decíamos, no es desde luego esta hermosa isla el paraíso de los celíacos, ni es fácil encontrar productos específicos sin gluten fuera de Reykjavik, donde existen varias tiendas de dietética relativamente bien surtidas; pero la cosa cambia cuando estamos lejos.
Las tiendas de las pequeñas ciudades están por lo general junto a las gasolineras, en la carretera que las cruza y hace de calle principal en ellas. Son supermercados bien abastecidos, pero en los que echamos en falta una sección específica de productos dietéticos. Aisladamente es posible encontrar algo con la espiga barrada, pero desgraciadamente muy rara vez. Carne y pescado, verduras, frutas y lácteos abundan, así como las conservas (atún en aceite se dice
tuna í olíu), el salmón ahumado, o el rico yogur especial islandés Skyr (natural). Además, es popular el pescado seco que se vende en bolsas de plástico en cualquier supermercado y que suelen comer tal cual. Existen además varias cadenas de supermercados en toda Islandia, repartidos por los núcleos de población más importantes (mil habitantes ya son muchos por aquellos lares). De ellos los más extendidos son los Bónus, en los que hemos encontrado fuet y chorizo loncheado españoles de El pozo. También había patatas fritas paja en botes, de marca Pik-Nik, con la indicación de libre de gluten. Pero poco más. En Grindavik, cerca del famoso Bláa lonid o Laguna Azul, encontramos al pie de la carretera un supermercado Nettó, en el que había algunos -pocos- productos. En Akureyri, la capital del norte, también en el Nettó de un centro comercial que hay a la entrada, vimos bastantes productos en la sección de dietética. En Egilsstadir vimos alguna base de pizza, harina y alguna galleta de Schär en un supermercado Samkaup úrval frente al restaurante de al lado de la gasolinera N1, junto a la carretera. La gente islandesa con la que hemos tratado un poco y le hemos contado el problema ha sido muy amable, realmente encantadora.
Podemos citar un par de casos de restaurantes en los que hicieron un esfuerzo y nos prepararon un magnífico plato libre de gluten. Uno de ellos fue en la granja Langaholt, en la península de Snaefell, cerca del glaciar de Julio Verne. Les explicamos en inglés el problema y les dimos una nota escueta sacada de internet en islandés, que el cocinero leyó atentamente y, sin pedírselo, nos hizo pasar a la cocina, para que viéramos las condiciones. Otro caso destacable fue en la Gistihúsið Egilsstöðum, en la ciudad de Egilsstadir. Hicieron una fotocopia de la nota y la pincharon en la cocina, a fin de que todos estuvieran al tanto. Nos prepararon un postre especial casero de chocolate y caramelo y nos tradujeron al correcto islandés el texto detallado de nuestra nota explicativa (gracias, Þórhallur,
takk fyrir). El sitio, además, es precioso. A orillas del lago, es una antigua granja, ambientada en las primeras décadas del siglo pasado, de ambiente cálido, confortable y con personal encantador.
Con el etiquetado lo pasamos mal porque, aunque la legislación islandesa obliga a poner los alérgenos, no sabíamos si consideran el gluten como tal y, desde luego, para un español del montón la vieja lengua vikinga resulta absolutamente incomprensible. Por lo general también se etiqueta en inglés o danés, pero ciertos productos solamente en islandés. Nuestro consejo, y así lo hicimos nosotros, es llevar buena cantidad de comida específica sin gluten de España. Viajábamos con un certificado médico en castellano e inglés que nos permitió pasar comida en el aeropuerto con el equipaje de mano (muy recomendable). En las maletas se puede meter cuanto se quiera, lógicamente envasado y cerrado.

A continuación, una lista de tiendas y restaurantes, por si son de utilidad. Y la de la Asociación Islandesa de Celíacos, que -repetimos- no tiene web. Ah,
sin gluten se dice: glúteinlaus. Todo el mundo habla también inglés.

Restaurantes en los que se puede comer sin gluten (no nos hacemos responsables, obviamente, deberéis hablar con ellos):

A næstu grösum. Laugavegur, 20 B. Reykjavík. tlf. 354 552 84 18. Vegetariano.
Indian Mango. Frakkastigur, 12. Reykjavík. tlf. 354 559 77 22. Restaurante indio en el que aseguran que todos sus primeros platos son sin gluten.
Tveir fiskar. Geirsgotu, 9. Reykjavík. tlf. 354 511 34 74.
Buen restaurante.
Maður lifandi. Hæðasmari, 6. Kópavogur. tlf. 354 585 87 10 / Borgartúni, 34. Reykjavík. tlf. 565 87 00 / Hafnarborg strenfgötu. Hafnarfirði. tlf. 585 87 20. Hay varios. No los hemos visto, pero leímos en algún sitio que podían preparar menú sin gluten.
Stadurinn. Skipagata, 2. Akureyri. tlf. 354 464 14 20.


Tiendas de pruductos sin gluten:

Heilsuhúsið. Skolavordustigur, 10. Reykjavík. Hay otras en Selfoss y Akureyri. Ver página web.
Yggdrasill. Skolavordustigur, 16. Reykjavík.
Heisubudin. Njalgata, 1. Reykjavík.

Asociación de Celíacos Islandesa: Samtok Folks med Glutenopol. Logafold 15, IS - 112. Reykjavík. tlfn. +354 675064 / 603350. No tiene página web.

Y la traducción al islandés del siguiente texto, más completo que el que nosotros llevábamos:

"Soy celíaco y no puedo comer gluten (trigo, cebada, avena, centeno).

Soy intolerante al gluten y no puedo comer nada que lo contenga (trigo, cebada, avena, centeno). Los alimentos que están hechos con estos cereales (harina, pastas, galletas) o que hayan estado en contacto con ellos son peligrosos para mi salud.
Es necesario cocinar mi comida con aceite, mantequilla o agua que no se ha utilizado para cocinar lotros alimentos. Les pido a limpiar las instalaciones y los objetos de cocina (utensilios, parrilla, sartenes, ollas y otros utensilios) pues la contaminación con gluten es muy fácil.
Puedo comer todo tipo de carne, pescado, huevos, verduras, patatas, frutas, arroz, soja y maíz, pero deben ser cocinados de forma sencilla, sin contacto con el gluten, o cualquier otra sustancia que lo contenga.

Muchas gracias.
"

Ég er með glúteinofnæmi, ég má ekki borða glútein (hveiti, bygg, hafrar, rúg).

Ég er ofnæmissjúklingur og má ekki borða neitt sem inniheldur glúten (hveiti, bygg, hafrar, rug) Matur sem kemst í snertingu við þessar vörur eða innihalda þor (mjöl, sætabrauð, kex) geta verið hættuleg fyrir heilsa mína.

Það er mikilvagt að þú undirbúir máltið mína með olíu, smjöri eða vatni sem ekki hafa verið notuð við að elda önnur hráefni. Ég bið þig um að þrifa aðstöðu vel og þáð sem með fylgir (áhöld, grill, djúpsteikingarpotta, og önnur áhöld) af þrí að glútein mengar auðveldlega.
Ég borða öll kjöt, fisk, egg, grænmeti, kartöflur, ávexti, hrísgrjón, soja, og máis (korn) en þeir verða að vera eldaðir einfaldega, án þess að hafa samband við glútein, eða efni sem innihalda það.
Þakka þér mjög mikíð.

(Gracias a Þórhallur Jóhannsson, de la Egilsstöðum Gistihúsið. Takk fyrir!)

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